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La situación de la población gitana en Europa [editar]

Los Roma/gitanos son la minoría más numerosa en la actual Unión Europea (UE). A pesar de que esta población llegó a Europa hace siglos, hoy en día continúan marcados por una fuerte discriminación y rechazo social, y una situación de exclusión generalizada.

¿Quiénes son los Roma/gitanos europeos?

Siguiendo las recomendaciones del Consejo de Europa, existe un consenso en la comunidad internacional por el que el término “Roma” agrupa a los distintos grupos y subgrupos de gitanos existentes en Europa (Roma, Traveller, Sinti…).

Hay consenso generalizado de que más o menos hay unos 6-8 millones de gitanos en la Unión Europea (en los 28 Estados miembros). Y la cifra aumenta si se habla de Europa, unos 10-12 millones (es decir, la cifra incluiría la UE, los Balcanes y países más al Este, como Moldavia…).

En definitiva, estos datos la convierte a esta minoría en la más numerosa de la UE. La mayor concentración se encuentra en los países de Europa central y del Este: Rumania (con más 2 millones), Bulgaria (unos 700.000), Hungría (más de 500.000), República Checa (unos 300.000) y Eslovaquia (casi 450.000), en la actualidad todos ellos países miembros dela UE.

Estimación población Roma/gitana en Europa. Fuente: División de Roma y Travellers del Consejo de Europa
Estimación población Roma/gitana en Europa. Fuente: División de Roma y Travellers del Consejo de Europa

¿Cuál es su situación?

A pesar de que la población gitana llegó a Europa hace siglos, hoy en día continúan marcados por una fuerte discriminación y rechazo social, y una situación de exclusión generalizada. Una buena parte de las familias gitanas se encuentran en grave situación de pobreza y marginación, muy especialmente en los países de Europa central y del Este:

  • En el campo de la educación, la mayoría de los gitanos asisten solamente a la etapa de enseñanza obligatoria, y muchos ni siquiera finalizan ésta. Por otra parte, aún es normal que en algunos países existan las escuelas o aulas para retrasados sociales, en las que, en no pocas ocasiones, se concentran todos los gitanos. El grado de analfabetismo de la población adulta es, además, muy elevado.
  • En lo que concierne a la formación profesional y al empleo, la falta de formación profesional, unida al rechazo y a los prejuicios sociales, hace que muchos gitanos no tengan empleo y vivan únicamente de los subsidios sociales. En determinadas zonas de países como Hungría, Eslovaquia o Rumania, donde hay una alta concentración de población gitana, los gitanos tienen tasas de desempleo que alcanzan el 90% de la población y además no desarrollan otro tipo de actividades que contribuya a su subsistencia.
  • La vivienda es probablemente uno de los problemas más acuciantes de estas poblaciones. Una buena parte vive en guetos y asentamientos segregados, en los que a veces ni siquiera llega el agua (especialmente conocido es el caso de Eslovaquia, donde existen más de quinientos asentamientos de este tipo); en otras ocasiones, habitan en zonas urbanas pero en bloques donde viven únicamente familias gitanas y, por lo general, en condiciones pésimas de salubridad.
  • En lo que concierne a la salud, es de sobra conocido que la esperanza media de vida de la población gitana es alrededor de diez años menos que la del resto de la población, a lo que hay que sumar mayores tasas de morbilidad, malformaciones, discapacidades, etc.

¿Cuál es el contexto actual?

Esta difícil situación ha forzado a muchos grupos del Este de Europa a emigrar hacia Occidente a la búsqueda de mejores condiciones de vida, o simplemente como modo de evitar la persecución y el hostigamiento. Este fenómeno migratorio ha supuesto en muchos casos un conflicto con las sociedades de acogida, que ha derivado en la puesta en marcha de medidas políticas y policiales (casos como Italia o Francia) muy alejadas de la integración social de este colectivo y que han tenido una gran repercusión mediática en toda Europa, desencadenando posteriormente una activación de las medidas de inclusión social al nivel de la UE.

El peso demográfico de la población gitana, pero sobre todo, la situación de exclusión social y de rechazo generalizado por parte de las sociedades mayoritarias, justifica la relevancia que este tema ha tenido y tiene en los últimos años en la agenda política europea. Las ampliaciones de la UE hacia el Este (2004 y 2007) han marcado un punto de inflexión en la consideración del tema gitano en el marco de las instituciones europeas y de otros organismos internacionales y, por extensión, en las agendas políticas nacionales.

El marco de la UE es sin duda un contexto favorable para el desarrollo de la minoría gitana en términos de ciudadanía, cuenta con los instrumentos y políticas necesarias, pero requiere un impulso fuerte y sostenido para mejorar la efectividad y aplicación de todas ellas. Se están desarrollando muchas iniciativas, programas y proyectos, se están gastando muchos recursos en promover e impulsar la inclusión de la población gitana, aunque no siempre de manera eficiente y con enfoques apropiados.

Desde muchos países europeos, y desde las instituciones europeas, se mira a España, y a la FSG, como referencia en el trabajo con población gitana, por el modelo inclusivo que ha desarrollado en las últimas décadas y por los enfoques metodológicos que se aplican.

La inclusión de las personas gitanas, una asignatura pendiente para Europa en un año marcado por el antigitanismo

Lamentablemente, en 2013 la comunidad gitana ha vuelto a tener un especial protagonismo en los medios de comunicación de toda Europa por casos que han contribuido a transmitir, una vez más, una imagen sesgada. Francia continuó con la expulsión de personas gitanas a sus países de origen, destacando el caso de la joven estudiante Leonarda Dibrani, que simboliza el drama de tantas familias gitanas y desencadena toda una oleada de reacciones a favor y en contra. Pero el caso de Leonarda desencadenó también declaraciones institucionales que ponen de manifiesto el arraigado rechazo a la población gitana en toda Europa y muestran el apoyo a la posición de Francia de partidos populistas, racistas y xenófobos cada vez más numerosos y presentes en la esfera pública. 

A estos incidentes les sigue toda una campaña mediática de desprestigio con casos en Grecia e Irlanda de niños supuestamente robados y encontrados con familias gitanas, propagando el mito que retrata a los gitanos como secuestradores de niños, y que no hace sino estigmatizar aún más la imagen de la población gitana. 

En contraposición, las instituciones de la Unión Europea (UE) hacen un esfuerzo por combatir estas situaciones de vulneración de derechos. Por un lado el Parlamento Europeo (PE) aprueba dos resoluciones: una de ellas condena enérgicamente la discriminación, la incitación al odio y el racismo contra la población gitana; y en la otra exige abordar la discriminación múltiple que afecta a las mujeres gitanas. También el Consejo de la UE adopta el primer instrumento jurídico para la inclusión de la población gitana, en el que los Estados miembro se comprometen a la implementación de un conjunto de recomendaciones para impulsar la inclusión económica y social de la población gitana. 

Por su parte, la Comisión Europea publicó su informe anual de seguimiento sobre la implementación de las Estrategias Nacionales de Inclusión de la Población Gitana en el que insiste en la necesidad de hacer un esfuerzo por avanzar en la inclusión socio-económica de la población gitana. Las consecuencias de la crisis actual en los presupuestos son muchas veces una excusa para justificar las escasas inversiones en programas y acciones encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los diez millones de personas gitanas de Europa. Al mismo tiempo, a finales de 2013 se aprueban los Reglamentos de los Fondos Estructurales y de Inversión 2014-2020, un instrumento financiero clave que tiene un fuerte componente social y que claramente puede contribuir a esas inversiones sociales tan necesarias. 

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